No resultó un diálogo unidireccional como muchas veces sucede. El teatro de la Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus acogió una conversación en la que conceptos como derechos, afectos y derecho a no discriminación emergieron en palabras de especialistas, profesores y estudiantes.
Es esa una de las tantas acciones que se realizan en la ciudad del Yayabo, sede en esta oportunidad de la Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia.
“Por vez primera en nuestra historia la Constitución no solo reconoce las familias, sino muchos otros derechos del ámbito familiar y amplía derechos que ya existían, pero no estaban bien desarrollados. Se incluyen nuevos. Se dice que se hace un retrato de las familias cubanas y, a partir de ahí, de la atención de sus necesidades. Es un Código que, además, pondera los vínculos afectivos por sobre los biológicos”, dijo Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), quien se convirtió en la moderadora del espacio.
El auditorio, sin embargo, coincidió en que las normas jurídicas no garantizan que se destierren expresiones que legitiman la ideología patriarcal.
“En Cuba hemos logrado muchísimas cosas —alegó Yuleiski Moré Arma, asesor jurídico del Cenesex—. Pero para poder aplaudirlo tenemos que hacerlo carne y sangre dentro de cada uno de nosotros. El Código será efectivo cuando no tengamos que hablar de homofobia, transfobia, lesbofobia…; cuando vivamos en una sociedad donde la diversidad nos haga más bellas y mejores personas. Nadie debería tocar nuestra institución en busca de asesoría legal porque le vulneran sus derechos por romper con la heteronormatividad. Por eso para hacer de esta una verdadera celebración tenemos que hacer vivo nuestro lema Por todas las familias el amor es ley”.
La función del Cenesex en la redacción del Código, la responsabilidad del sector educacional para desterrar el bullying a quienes rompen con estereotipos construidos por los grupos hegemónicos, la labor de las Cátedras de la Mujer y de Sexología, de las universidades y la responsabilidad de los futuros profesionales de la Salud en sensibilizar, capacitar y educar sobre los temas de género al resto de la sociedad suscitaron interesantes reflexiones.
Por ello, Cristian Marlon García, estudiante de segundo año de Medicina insistió que los espacios de diálogos siempre resultan los mejores para incidir en la construcción de una sociedad más equitativa y emancipadora. “A la juventud siempre se nos debe tener en cuenta en la toma de decisiones porque somos presente y futuro de la nación”, apuntó.
Es una verdadera lástima que el Ministro de Agricultura y el de Economía no tengan la obstinación y persistencia de Mariela en sus Carteras.
¿Les hará falta un padre General de ejército?
!Y todavía dicen los Machistas que la mujer es más débil!