Conspiración al amparo del barro (+fotos)

El taller Volumen y Espacio, del escultor espirituano Félix Madrigal, abre sus puertas a la creatividad con la colaboración y experimentación como premisa

Representantes de la vanguardia artística de las artes plásticas reunidos en el taller Volumen y Espacio. (Fotos: Oscar Alfonso/ Escambray)

Antonio Díaz toma la vasija de barro cocida entre sus manos, la mira una y otra vez hasta que encuentra el motivo y su pincel inicia trazos en el fondo de la misma. Levanta la vista, muestra a los demás y sonríe. No es el dibujo sobre el lienzo, pero la motivación le asiste.

Es la misma que reunió en el taller Volumen y Espacio, del escultor Félix Madrigal, a María Luisa Serrano (Lichi), Luis García Hourruitiner, William Estrada, Yadira y Mario Félix Bernal, Yissely Pila Cardoso, Xiomara Sotuyo y Omar Fernández (Cuti), “custodiados” por el crítico de arte Luis Rey Yero, en una especie de conspiración entre estos representantes de tres generaciones de la vanguardia artística de las artes plásticas en Sancti Spíritus.

Con el barro como motivo, estos creadores aceptaron la convocatoria de Madrigal y se dispusieron a sumergirse, en este taller ocasional, entre la novedad y la experimentación, en el mundo de la cerámica artística, una vertiente con fuerza en la villa de Trinidad, poco explorada en su similar de Sancti Spíritus y con potencialidades reales en la provincia, donde talento, experiencia y motivaciones no faltan.

SUCESO AL AMPARO DE LA TIERRA, EL AGUA, EL VIENTO Y EL FUEGO

La vasija de barro pasa de mano en mano. Cada artista, pincel de por medio y utilizando unos pigmentos hijos de buena cuota de experimentación, pintan lo suyo, hasta que dan por terminado el primer ejercicio. Cerca, en uno de los hornos, losas de cerámica, después de ser recubiertas por una capa de esmalte, esperan secarse para después ser esgrafiadas con utensilios de punta fina, que trazarán los dibujos que las musas de los artistas revelen.

Llegó la hora del Rakú (quema de cerámica a la usanza tradicional oriental), anuncia Félix Madrigal, y Omar (Cuti) Fernández se presta como alumno ayudante, mientras en los demás la expectativa crece.

Los más de 900 grados de temperatura del horno abrasan la cazuela de barro “maquillada”. Minutos después, con el hormo menos caliente, Félix maneja unas largas pinzas, extrae la vasija, al rojo vivo y con exclusivos destellos luminosos, la introduce en un depósito con materiales inflamables donde se anima con aserrín el fuego.

Se tapa, se reduce el oxígeno. Llega el espectáculo del humo y después el enfriamiento acelerado con agua. La pinza vuelve a extraer la cazuela y la exclamación rompe el silencio del taller.

Su nuevo color negro metálico, con los diferentes motivos dibujados y revelados ahora con la cromía de los óxidos utilizados en la pigmentación, distantes del color natural del barro y las pigmentaciones blancas, azules, amarillas y otras de los trazos inicialmente dibujados despierta admiración.

DESTELLOS DESPUÉS DEL FUEGO

Qué maravilla, dialoga Yissely, la instructora de arte, con Yadira Bernal. Es como asistir a un momento de tránsito, desde el ínfimo conocimiento de cuanto se puede hacer con materiales comunes, incluso desechables, para crear pigmentos, hasta el instante en que, lo dibujado con mis manos da vida a esta creación en piezas de barro y losas de cerámica.

Atrapado por la emoción, Antonio Díaz acaricia con la vista lo que para ellos es un descubrimiento, “porque asistimos, fuimos parte de la creación, de algo que solo habíamos visto en alguna que otra obra terminada”.

A Yadira Bernal las palabras se le hacen difíciles, mientras intenta penetrar con la mirada cada milímetro de la obra de arte.

“Este acto de creación que Félix ha provocado en nosotros, en una sana conspiración didáctica, nos deja —dice— un mensaje muy claro de cuanto se puede hacer a favor de la creación artística, compartiendo saberes, experiencias, involucrándonos a todos”.

Lichi, William, Luis, Mario Félix, Xiomara y Omar escrutan, cada uno, la metamorfosis de la vasija da barro, mientras va pasando de mano en mano, en un acto que va más allá de la simple observación.

El rostro de Félix Madrigal revela una sonrisa cómplice y su verbo responde a cada interrogante de los invitados.

Lo vivido superó toda expectativa. Este acercamiento a las distintas técnicas de trabajo con la cerámica, con el protagonismo de estas personalidades de las artes plásticas de Sancti Spíritus, no es ni casual, porque los saberes de todos, las experiencias, alimentaron un propósito.

Y ya está sellado el compromiso. Volumen y Espacio mantiene sus puertas abiertas y este taller experimental es el punto de partida para otros encuentros, con más participantes, con el fin vital de hacer crecer la creatividad y el arte.

Oscar Alfonso Sosa

Texto de Oscar Alfonso Sosa

Comentario

  1. Que la cultura nunca muera, es un placer ver como quedan todavía personas tratando de mantener viva nuestras tradiciones, muchas Felicidades a todos los que de una forma u otra siguen vinculados a la pintura, escultura, música, danza, literatura y poesía……..

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