Desde que era un niño, Israel Pis Lorenzo ha sentido una conexión especial con el ferrocarril. «Toda la vida me ha gustado mucho este mundo», dice con una pequeñísima expresión de nostalgia en sus ojos el que hoy es el jefe de la brigada de Vías y Puentes de Jarahueca, en Sancti Spíritus. Con más de treinta años de experiencia en el sector, su pasión por este mundo es innegable.
«Me levanto a las seis de la mañana, organizando el hierro y los materiales que necesito para el día, en dependencia de lo que necesitemos en el lugar donde vamos a trabajar», explica. Su jornada laboral es intensa, y a las siete ya está en camino, listo para enfrentar la tarea que le espera. «Trabajo en puentes y vías, y a veces, el día se extiende hasta las cinco de la tarde», añade. «No hay nada como ver el atardecer mientras terminamos la jornada, es un momento que siempre disfruto», comenta, recordando la belleza que uno puede encontrar incluso entre picos, palas y sudor.

Cuando se le pregunta sobre lo más difícil de su trabajo, Israel responde con confianza: «Para mí, no hay trabajo difícil en lo que es vías y puentes. Todo lo sé hacer porque tengo mucha experiencia. Los trabajos de ferrocarril no son imposibles», dice, como si estuviera compartiendo un secreto con quien lo escucha. «Aquí todos los días aprendes algo diferente».
La relación de Israel con sus compañeros es fundamental. «Les enseño todo lo que puedo, y ellos aprenden», comenta, porque él quiere compartir su conocimiento y ayudar a los nuevos en el campo. «Me gusta ver cómo crecen y se convierten en buenos trabajadores», dice con orgullo. Para él, el trabajo en equipo es esencial para el éxito. «Lo primero que tienen que tener es interés por el trabajo», aconseja a quienes buscan seguir sus pasos. «Sin pasión, es difícil avanzar en este oficio».
A lo largo de su carrera, Israel ha vivido experiencias que lo han marcado. «He visto cosas difíciles, como un tren que se descarriló mientras trabajaba en el puente. Es algo que no te sacas de la cabeza”, recuerda. Sin embargo, su perspectiva es optimista. “Para evitar accidentes así, es que trabajo, para que eso no pase, trabajamos”.
Lo que más le gusta de su labor es la satisfacción de ver un proyecto terminado. «Empezar un trabajo y hacerlo bien, que haya garantía para un tren, eso es lo que más me gusta. No hay nada como el orgullo de ver un tren pasar por un puente que tú ayudaste a construir».

Y por ello, Israel tiene sus preocupaciones. «Me gustaría que hubiera más repuestos para los motores de las chispitas», comenta, refiriéndose al vehículo “criollo” que sobre rieles lleva a la brigada hasta sus destinos de trabajo. “En muchas ocasiones no tenemos las herramientas específicas que necesitamos Si tuviéramos más recursos, podríamos hacer un trabajo aún mejor”.
(Tomado del perfil de Facebook del Ministro del Transporte de Cuba)
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