Jarahueca, baluarte de identidad (+fotos)

Con más de un siglo de existencia, Jarahueca, el pueblo por donde pasa la línea norte de Cuba, se resiste a perder su tradición

Jarahueca es sinónimo de identidad. (Foto: Vicente Brito / Escambray)

Si hay algo que enorgullece a los habitantes de Jarahueca es la forma humilde, desenfadada y sana con que dialogan de lo que les pertenece por herencia cultural, costumbre y tradición. Allí se habla de identidad con tanta fuerza que te hacen sentir parte de ese rico legado que los distingue.

Es mi barrio visitó el pueblo de Ada Elba Pérez y buscó respuestas a sus interrogantes. ¿Por qué Jarahueca? María Delia Cepeda Pérez, oriunda de esa tierra, ubicada al norte de la carretera que une a Sancti Spíritus con el municipio de Yaguajay, responde.

“Según hipótesis de algunos investigadores —comenta—, entre ellos Gerardo Valdesuso, un erudito que dedicó su vida a indagar y dejar constancia de sus pesquisas, ciertos pobladores afirmaban que el nombre del caserío surgió de una historia relacionada con la construcción del ferrocarril línea norte Santa Clara-Morón-Puerto Tarafa, inaugurado el 15 de diciembre de 1927. En esos primeros asentamientos de campesinos encontraron el árbol de Jara y cuando fueron a verlo estaba hueco en su interior, por lo que se dice que fue este el hecho que aportó el nombre al lugar, tras conjugarse las dos palabras para formar una (Jarahueca). También el escritor cubano Luis Cabrera Delgado, nativo de este lugar, ha tratado el tema en sus textos dedicados a niños y jóvenes”.

Pero, a más de un siglo de existencia, el pueblo, de ascendencia campesina y una población de más de 2 900 habitantes, continúa siendo identificado por el laboreo de sus tierras fértiles, distribuidas en fincas que lo rodean y por el protagonismo alcanzado desde hace años en la producción lechera y de granos de alta calidad como el frijol, el maíz y el sorgo, al punto de trascender con sus producciones las fronteras del territorio.

EL TALÓN DE AQUILES

Desde hace varios años el hurto y sacrificio de ganado mayor constituye una de las problemáticas que más afectan a los moradores de Jarahueca y, a pesar de los intentos por frenar las acciones vandálicas, la situación se hace más compleja cada día. Así lo refiere Idelio Herrera Curbelo, campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Darias. “Ya ni animales se pueden tener —dice—; el robo y el sacrificio ilegal son cada día mayores, hace poco a mi viejo, que es el propietario de la finca Rústico Crucero, le mataron cinco vacas y el toro padre. También atacan a los caballos y hasta los cultivos como la yuca, por eso ya nadie quiere sembrarla”.

Al igual que Herrera, Leónides López Echeverría, campesino de 71 años y propietario de La Canaria, perteneciente a la Cooperativa de Producción Agropecuaria Agostinho Neto, habla del tema con mucho pesar: “Lo más abusivo es la matanza de vacas recién paridas en los propios potreros donde las descuartizan”.

Cifras alarmantes engordan las estadísticas de la mencionada CCS, que cuenta con 191 asociados y planes incumplidos, sobre todo, en la entrega de leche a la industria.

En lo que va de año, casi una veintena de campesinos de las bases productivas del poblado han sido afectados con el robo o sacrificio de animales, asegura Diney Báez, vicepresidenta de la cooperativa. “El problema crece y no respetan ni las vacas gestantes, recientemente a uno de nuestros productores le mataron tres reses acabaditas de parir. Esta es una zona históricamente afectada por ese tipo de delitos, debido a la posición geográfica en que se encuentra, pues colinda con General Carrillo, de Villa Clara, y por el otro extremo con Ciego de Ávila, lo que facilita el traslado hacia otras provincias”.

Para Armando Arzola, uno de los dos contadores de la entidad, lo que sucede no tiene explicación: “Ya casi nadie siembra malanga, ni yuca o maíz porque no llegan ni a cosechar, les roban”.

Y no se trata de que el Minint, de conjunto con las demás organizaciones y las comisiones de enfrentamiento del municipio, estén de brazos cruzados, sino de que hay un incremento del delito como nunca antes se había experimentado. Tanto es así que, a partir del desmantelamiento de una red de delincuentes que operaban en estas zonas, se investigan otros implicados, algunos residentes en el pueblo o sus alrededores.

Pero, ¿en qué medida la problemática afecta el cumplimiento de los planes? “Los campesinos no se niegan a entregar sus producciones —sostiene la vicepresidenta—, solo que, si tienen tres vacas en ordeño y les matan dos, con la que les queda no pueden cubrir el compromiso”.

Por razones como esta se incumplen los planes. Hoy la CCS debía estar acopiando unos 85 litros diarios y no rebasa los 30, pero el campesino también está afectado, pues invirtió un recurso en preparar la tierra, sembrarla y darle atenciones culturales y al final no logra sacar provecho. Lo mismo ocurre con los animales, a los cuales les dedican tiempo para su desarrollo y en un abrir y cerrar de ojos se los sustraen.

LOS POBLADORES TIENEN LA PALABRA

Diversas problemáticas preocupan a los habitantes de Jarahueca. (Foto: Alien Fernández)
Diversas problemáticas preocupan a los habitantes de Jarahueca. (Foto: Alien Fernández)

Con solo lanzar la pregunta sobre lo que falta por solucionar en Jarahueca, las respuestas de los integrantes del círculo de abuelos Renacer a la vida no se hacen esperar. Nilda Acosta Pérez, de 78 años y vecina de la calle 10 No. 33, afirma: “Que se solucione el problema con la falta de agua y que se reparen un poco las calles, que están intransitables”. Otra coterránea, Violeta Díaz, residente en la calle 3ra., interviene: “Estamos comprando el agua a 550 pesos la tanqueta, soy jubilada y mi chequera no alcanza ni para comer”.

Crítica es la situación de una buena parte del poblado con este asunto. Existen casas, como la de Martha Hernández, en la calle 9, donde el líquido solo llega por las tuberías del sistema de Acueducto, unas cuatro veces al año. “En ocasiones la cooperativa nos apoya con una pipa o traen agua desde el municipio, pero la mayoría de las veces vivimos comprándola”, asegura la anciana.

Mientras, María Esther García habla de otro tema neurálgico: “Mi preocupación es el mal estado de las calles, si al menos le pasaran una moto, mejorarían algo, porque están llenas de huecos como la que da acceso al centro escolar que, sin llover, no se puede transitar”.

La falta de transporte, los altos precios de los productos, la desconexión total del teléfono cuando falta el fluido eléctrico y la ausencia del tren que circulaba por la línea norte engordan la agenda. Incluso, se habla de las embarazadas que se concentran en la parada, a la entrada del pueblo, en espera de algún vehículo que las lleve hasta Meneses.

Sobre este asunto, Yohanka Bonachea, enfermera del Consultorio No. 3, advierte: “El seguimiento a las gestantes es centralizado en el policlínico de Meneses, el obstetra venía a esta área, pero desde hace un tiempo dejó de hacerlo porque el carro no tiene combustible ni gomas y ellos alegan que es muy difícil salir a las comunidades, entonces son las embarazadas las que se trasladan en lo que aparezca hasta esa área de Salud”.

LAS FORTALEZAS DE JARAHUECA

Estación de Ferrocarril, símbolo del patrimonio en la comunidad. (Foto: Alien Fernández)
Estación de Ferrocarril, símbolo del patrimonio en la comunidad. (Foto: Alien Fernández)

Sin pretender tapar el sol con un dedo, hay que decir que no todo es oscuro en este norteño poblado, donde también hay fortalezas que lo sostienen. Tal es el caso del desempeño de Hilda Áreas, una profesora de Cultura Física que atiende desde 1999 el círculo de abuelos. “Para mí es un orgullo estar con ellos tres veces a la semana, en ocasiones me enfermo y no dejo de asistir, porque mis abuelos me esperan siempre y no es que vivan cerca de este local, pero se esfuerzan y acuden a cada encuentro donde, además de los ejercicios, hacemos charlas educativas y otras actividades”.

Como una conocedora de todo lo que acontece en este sitio se puede definir también a Yamilet García García, la delegada de la circunscripción 49 en el Consejo Popular Jarahueca, el cual cuenta con 3 386 habitantes, agrupados, además, en Itabo, Batey Colorado, El Tranque y El Purial.

Ella, sin muchos rodeos, habla de las principales instalaciones económico-productivas o de servicios radicadas aquí, donde sobresalen la Base de Transportes Escolares del municipio, dos consultorios del Médico de la Familia, entre ellos el No. 4 con servicios extendidos las 24 horas y la permanencia del médico y la enfermera.

“Contamos con mercado Industrial —apunta Yamilet—, dos bodegas, el Sistema de Atención a la Familia, dos puntos de venta del Cimex y Tiendas Caribe y una sucursal del Banco Popular de Ahorro, entre muchas otras instalaciones. Pero si hay un centro que nos enorgullece es, precisamente, la Estación de Ferrocarril, símbolo del patrimonio en la comunidad, que está a punto de cumplir 100 años de fundada, lo que será un acontecimiento, sin duda”.

De su gente, su cultura e identidad podríamos hablar indefinidamente en el pueblo, donde por un tiempo se celebraba una bienal dedicada a Ada Elba Pérez, su hija ilustre que, con su obra poética y literaria, traspasó las fronteras de la ruralidad para darse a conocer al mundo.

En la biblioteca y la Casa de la Cultura se atesoran vivencias que no solo definen la idiosincrasia de su gente, sino la leyenda de lo que fueron los inicios del lugar, sus cultivos y sus fiestas, en el sitio donde dos palabras se fundieron en una: Jarahueca.

Rosa Blanco Martínez

Texto de Rosa Blanco Martínez

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