No creo que pueda hablar de mí sin mencionar la Juventud

Así lo asegura Roberto Ríos Rodríguez, quien fungió como primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la provincia durante el período comprendido entre 1996 y 2002

Desde hace tres años, Roberto Ríos trabaja en el área administrativa del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Sancti Spíritus. (Foto: Gabriela Estrella Cañizares/Escambray)

Roberto Ríos Rodríguez considera su paso por la UJC como una gran escuela y un momento que, sin lugar a duda, no puede desligar de su nombre. Durante seis años dirigió la organización en la provincia, tiempo en el que, como él mismo dice, adquirió mucha disciplina y compromiso por su trabajo.

También recuerda y agradece el compartir con otras personas y recibir su apoyo, pues durante esos años fueron un gran soporte para él, tanto que llegaron a convertirse en amigos, colegas y maestros de los que siempre tuvo algo que aprender.

¿Cuándo tuvo su primer contacto con la UJC?

Mi primer contacto con la organización fue durante mis estudios en el preuniversitario Sergio González, allí me hice militante. Pero no fue hasta varios años después que comencé a trabajar de forma profesional en la UJC.

Usted estudió Ingeniería Química en la Universidad Central Marta Abreu de las Villas (UCLV), ¿cómo fue su paso por esta casa de altos estudios?

Estudié allí desde 1987 hasta 1992, fue una etapa muy bonita, pero a la vez compleja, pues durante el período especial hubo muchas carencias y eso tuvo impacto también en la universidad. En esos cinco años, primero me desempeñé como presidente de la FEU de mi facultad, y en 1990 me eligieron para dirigir esa organización estudiantil a nivel de universidad.

La FEU es otra organización juvenil a la que tengo gran cariño, tuvo gran impacto en mi formación, pues fue necesario compaginar mis estudios en una carrera muy compleja con el trabajo como presidente, algo que no fue fácil, pero gracias al apoyo de mi familia, profesores y compañeros logré cumplir, creo, que de forma decorosa.

Luego de graduarse, trabajó en el Combinado Lácteo Río Zaza como ingeniero químico. Entonces, ¿cómo llega al trabajo profesional en la UJC?

Por ese entonces ya militaba en la UJC y por mi buen desempeño en la organización me propusieron incorporarme a la misma de forma profesional a tiempo completo. En la Juventud Provincial, primero me desempeñé como instructor, secretario de base, miembro del buró provincial, político y segundo secretario. Luego, en 1996 me proponen para ser el primer secretario provincial de la UJC, reto que asumí hasta el año 2002.

¿Cómo fue dirigir la organización en la provincia?

Trabajar de forma profesional en la UJC fue un proceso de aprendizaje en el que tuve que autoimponerme mucha disciplina con las responsabilidades, pero gracias al apoyo de mis compañeros de trabajo pude transitar ese camino.

Durante esos años hubo mucha actividad en la organización y, por ende, mucho trabajo. Apoyamos varias labores productivas como la zafra azucarera y la agricultura. Junto a los estudiantes ayudamos a la salud pública; recuerdo un movimiento que se llamaba Cirufeu, en un momento escaseaba personal de Enfermería y nosotros ayudábamos a suplir esas carencias. Hicimos también debates para el rescate de la historia y la cultura cubanas.

En el plano internacional participamos en el rescate de los Festivales de la Juventud y los Estudiantes, de hecho, yo y otros jóvenes de la organización pudimos tomar parte en el XV festival en Argelia como delegados.

Usted mencionaba el apoyo de sus compañeros de trabajo durante esos años, ¿cómo describe ese vínculo que estableció con ellos?

Durante esos seis años para mí fue fundamental el apoyo de mis compañeros, de ellos aprendí mucho y establecimos un vínculo que aún perdura. Quisiera reconocer el apoyo de un amigo que falleció hace poco, Antonio Cabrera Cabrera, mejor conocido como Toni. Él trabajó más de 50 años en la UJC, y siempre fue un gran soporte para todos. Fue un ejemplo y un padre, pues éramos muy jóvenes y él tenía experiencia, siempre fue una guía.

¿Alguna anécdota que recuerde de forma particular?

Anécdotas hay muchas, pero recuerdo con mucho cariño la posibilidad de conocer a varias personalidades de nuestra cultura, que venían a la provincia para hacer actividades para los jóvenes. Pude conocer, de esa forma, a Paulito FG, Sara González, Buena Fe y el grupo Moncada, entre otros.

Luego de finalizar en el 2002 con su trabajo como primer secretario de la UJC en Sancti Spíritus, ¿cuál fue su siguiente aventura laboral?

Estuve durante un año en La Habana, trabajando en la Universidad de Ciencias Informáticas, para apoyar con la labor de informatización de la sociedad, que comenzaba. Luego trabajé 11 años en el Partido de la provincia, donde desempeñé varias funciones, fui instructor, miembro del Buró Provincial, jefe del departamento ideológico y primer secretario en Jatibonico durante cinco años.

Luego, hice una maestría en Dirección y fui a trabajar en la parte administrativa de Ciencias Médicas, después en Copextel y, finalmente, en el CIGB, donde trabajo desde hace casi tres años.

Tener la oportunidad de desempeñarme profesionalmente en ámbitos tan variados amplió mis conocimientos y me ayudó a crecer mucho en el aspecto laboral.

¿Cómo considera el trabajo de quienes dirigen la UJC en la provincia actualmente?

Conozco a los jóvenes que actualmente dirigen la organización en la provincia y considero que están haciendo un buen trabajo, siento gran respeto por ellos, pues ya estuve en sus zapatos. Me parece interesante el trabajo y uso de las redes sociales, algo que en mis tiempos no existía.

¿Qué recuerdo mayor le queda de la UJC?

Cada época de la vida tiene su encanto, pero esa etapa fue muy bella. No creo que pueda hablar de mí sin hablar de la Juventud, fue una escuela. Durante esa etapa adquirí mucha disciplina y compromiso con mi trabajo, que agradezco, pues me ha servido toda la vida.

Gabriela Estrella Cañizares

Texto de Gabriela Estrella Cañizares

Comentario

  1. Rafael Ibargollín

    Tiene la familia Ríos
    numerosos exponentes.
    Son todos gentes valientes,
    hacen las cosas con bríos.
    Muchos son amigos míos,
    Robertico es uno de ellos.
    Puso personales sellos
    en muchas actividades,
    ¡Demostró sus cualidades,
    mientras perdía sus cabellos!

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