La acumulación de basura en varias áreas urbanas de Trinidad, incluso en calles del Centro Histórico de la ciudad, constituye —además de un problema medioambiental— un atentado a la imagen de la urbe patrimonial que despierta el interés de visitantes de medio mundo.
Ante tal desafío, la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios implementa un plan de gestión de los desechos sólidos a través del Proyecto Mejora de la habitabilidad básica en el barrio de las Tres Cruces, con participación de la ONG Arquitectura Sin Fronteras y financiamiento de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACI).
Entre las acciones ejecutadas sobresale la importación de equipamiento y otros recursos, así como la construcción de enmascaramientos para situar los contenedores y los llamados cuartos limpios, espacios techados y con ventanillas oscilantes que permiten verter los residuos domésticos a través de la misma, directamente al depósito.
Lisa Robaina Acosta, especialista de Cooperación Internacional en la Oficina trinitaria, resaltó que el alcance del proyecto irradia más allá del popular barrio de las Tres Cruces y abarca no solo el perímetro patrimonial de la villa, sino que también favorece otras zonas urbanas, donde los microvertederos se han convertido −tristemente− en parte del paisaje citadino.
De los contenedores plásticos de 120 y 800 litros, 11 se ubicaron precisamente en áreas consideradas focos rojos de la higiene comunal, como consecuencia de la indisciplina social y las dificultades de Servicios Comunales para estabilizar los ciclos de recogida.


De acuerdo con Robaina Acosta, en otros puntos de la ciudad la estrategia fue construir una especie de enmascaramiento de madera para colocar los depósitos; en este caso las Plazas Candamo y Tres Cruces, el Parque de los Dos Cañones y en la esquina de las calles Real y San José. “El concepto con el que se trabajó fue el de encubrir los contenedores y evitar que se alteren las visuales del Centro Histórico, aunque en algunos sitios no fue posible”, agregó.
Señaló, asimismo, que el moderno carro colector de basura se cedió mediante acuerdo a la Empresa de Servicio Comunales, responsable de asegurar el personal y el combustible para el recorrido diario, que comienza a las siete de la mañana y termina a las tres de la tarde, si existe disponibilidad de petróleo.

El proyecto incluyó además la entrega de cuatro carritos de acero inoxidable y gomas anti pinchos para el barrido de las calles, equipados con escobas, palas, entre otros accesorios. A todos los operarios se les entregó uniformes y algunos medios de protección.
Aunque insuficientes aún, estos recursos, unidos al plan de gestión de los desechos sólidos en el Centro Histórico impulsado por la Oficina del Conservador de la Ciudad, contribuyen a revertir la imagen comunal que hoy muestra esta urbe cosmopolita. Sin embargo, se requieren responsabilidad y participación ciudadana en el cuidado de estos medios para que la higiene colectiva sea otro de los atractivos de la villa.
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